Lecturas: "Gotham Central"

Gotham Central es una de mis series preferidas. No tanto porque sea un amante del género negro, sino porque me encantan las historias con cara y ojos, con una estructura pensada al detalle y llevada en volandas por unos personajes creíbles.



Gotham Central 1
Greg Rucka, Ed Brubaker y Greg Scott
Planeta DeAgostini


Ser un oficial de policía en Gotham no es una tarea muy agradable. Claro que ser policía a secas ya es un trabajo peligroso en todos los sentidos, pero tener que combatir el crimen en una ciudad infestada de bizarros supervillanos y con un alto grado de corrupción es un gran handicap añadido. Y ver cómo uno de los más famosos vigilantes enmascarados se inmiscuye en las tareas de vigilancia y en las investigaciones para solucionar los casos con una eficacia incomparable puede llegar a ser frustrante.

Gotham Central fue una serie creada por Greg Rucka, Ed Brubaker y Michael Lark donde se nos narraba el día a día de la Unidad de Crímenes Mayores del cuerpo de policías de Gotham. Con una atmósfera cercana a Canción triste de Hill Street, la serie se centraba en los detectives de la ciudad, en su día a día en una unidad que debía hacer frente tanto a los crímenes "ordinarios" como aquellos cometidos por los seres superpoderosos que aterrorizaban sus calles.

Greg Rucka y Ed Brubaker colaboraron en el crossover de las series de Batman Agente caído. Tras él, su idea de realizar una serie acerca de la policía de Gotham fructificó en Gotham Central, un proyecto personal al que se sumó por expreso deseo de los guionistas el dibujante Michael Lark, a quien esperaron durante un año a que acabara sus compromisos para lanzar la nueva serie. La primera saga, "En la línea del deber", fue escrita a cuatro manos por los dos creadores. En ella se presentaba a todo el plantel protagonista y el escenario, con aparición estelar (el marketing manda) y fugaz de Batman. A partir de ahí, los arcos argumentales estuvieron escritos de forma alternada por los dos guionistas, relatando los casos de los distintos turnos de guardia de la unidad. Mientras Rucka se encargaba del turno de día, Brubaker haría lo propio con el turno de noche, y Lark se hacía cargo de la parte gráfica en ambos casos. Pero, desgraciadamente, y a pesar de las muchas buenas críticas, las ventas de la serie no fueron las mínimas para mantenerla en el mercado y, con la llegada de las Infinity Crisis, se aprovechó para dar el carpetazo final, máxime cuando dos de sus creadores, Brubaker y Lark habían abandonado la nave para firmar en exclusiva por Marvel.

Los dos guionistas ya tenían un largo historial dentro de las colecciones de la familia Batman, a lo que había que sumar también su experiencia dentro del campo del thriller y el género negro. Ed Brubaker, por ejemplo, tiene en su haber la impresionante La escena del crimen, que se publicó dentro del sello Vertigo. Greg Rucka, por su parte, tuvo cierto éxito con su serie de novelas del guardaespaldas Atticus Kodiak. Ambos autores le tienen el pulso cogido al thriller, y en esta serie demostraron un profundo amor por la ciudad de Gotham y sus personajes, creando una cabecera pulp con tintes dramáticos donde los protagonistas encajan las piezas del problema mientras lidian con los problemas interpersonales tanto dentro del departamento de policía como fuera de él. El dibujante Michael Lark ayudó sobremanera a la caracterización de unos personajes bien definidos y perfectamente construidos, coherentes en sus actos según las motivaciones individuales y el submundo con el que les ha tocado convivir. Y, además, en un estilo muy propio, dibujó una Gotham realista, de la que casi se desprendía el olor del ladrillo húmedo del callejón, de la goma quemada del coche patrulla o de la pólvora explosionada con los disparos. Una Gotham oscura aún de día, apesadumbrada por los supervillanos que la habitan y la maltratan.

Gotham Central fue, por encima de todo, un drama. El drama de la convivencia en un departamento cuyos integrantes se encuentran diariamente en la línea de fuego, ante la amenaza de unos supervillanos escondidos en las sombras y sin la garantía de que Batman llegue y les salve el pellejo. Las tensiones que surgen por las disputas internas, por las amistades y los secretos guardados, por los heridos, por los compañeros perdidos...

Ahora, Planeta DeAgostini retoma la publicación en castellano de la serie, con el arco titulado "La vida está llena de decepciones", que supone un pequeño alto en el camino. Tres historias encadenadas que nacen a partir de las secuelas de la saga anterior, donde uno de los compañeros cayó muerto. Ahora es el momento de reorganizarse, pero sin momento para un verdadero descanso, pues siempre hay un caso por delante. Sirve éste como mera excusa para ahondar en la caracterización de varios de los personajes menores de la serie. Un par de asesinatos de lo más mundano son el vehículo para conocer de cerca a tres de las parejas que se pasean por las viñetas de Gotham Central, sus inquietudes, sus recelos y su faceta más humana. Nada de personalidades superheroicas ni villanos de estrafalarias vestimentas y métodos rocambolescos. Es el turno de un caso que puede considerarse menor, donde las personas corrientes no están eclipsadas por la pomposidad de lo súper: son, como siempre han sido, las verdaderas protagonistas.

El trabajo de Brubaker y Rucka en este corto arco es el habitual presentado en la serie: una sólida caracterización, unos diálogos realistas y bien construidos, y unos métodos policiales que sirven de guía para el desarrollo de la trama y la evolución de las relaciones interpersonales. Pero Michael Lark se tomó un respiro, y de estos números se encargó un Greg Scott cuya labor es tan confusa que el tomo pide a gritos un dramatis personae. No hay forma de distinguir a los distintos protagonistas, a veces por el flojo dibujo de los rostros y otras por el ambiente lúgubre y oscuro de la ciudad. El desconcierto sería menor si el plantel de personajes de la serie fuera menor, pero eso no quita que se eche en falta al dibujante oficial.

Por suerte, a partir del próximo número nos encontraremos con una Gotham Central en plenas facultades. Una serie que pasó desapercibida en cuanto a ventas pero que representó un buen ejemplo de spin-off con sentido, respetuoso con el universo al que pertenece y, a su vez, que aportaba un nuevo punto de vista y una nueva forma de ver el mundo de las calles de Gotham y de quienes velan por su seguridad.

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