Cómic y jazz

    A la gente la música en general le gusta, no le gusta –y entonces dice que "suena todo igual"– o le da lo mismo. El jazz es otra cosa. Con el jazz la gente se apasiona, se irrita, o bien dice que "está bien para oírlo de fondo" –y entonces irrita a los apasionados–. Un buen aficionado se reconoce además porque no sólo le gusta escuchar jazz. También le gusta el cine sobre (o con) jazz, los libros de jazz, la fotografía del jazz, además de los carteles, las camisetas, los viajes y cualquier otro objeto o experiencia relacionados con ese tipo de música –que se distingue por su sonido (instrumentación), la improvisación (misterio) y el swing (otro misterio)–. ¿Por qué no añadir cómics al jazz?


Continúa en el diario Público un reportaje sobre las relaciones entre el cómic y la música jazz. Anexo a él, podéis leer una entrevista a Pablo G. Callejo sobre su trilogía Bluesman (Edicions de Ponent) en la que revela que cabe la posibilidad de una adaptación de la obra a la gran pantalla.

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